Estamos viviendo una época donde los temas ambientales pasaron de ser regionales para convertirse en problemas mundiales. Debido a esto se ha levantado voz de alarma en todo el mundo ya que loa pulmones de nuestra tierra se están destruyendo.
En la actualidad, el adelgazamiento o agotamiento de la capa de ozono sigue siendo uno de los más graves problemas ambientales que enfrenta el ser humano.Las primeras evidencias de este problema fueron descubiertas en la década de 1970 cuando los científicos encontraron que ciertos compuestos químicos, que incluían a los clorofluorocarbonos (conocidos por su sigla CFC), estaban destruyendo o afectando el espesor del filtro natural que rodea la Tierra: la capa de ozono.
El ozono es un gas azulado compuesto por tres átomos de oxígeno y que, concentrado en las más altas zonas de la atmósfera, forma una capa protectora que filtra la radiación nociva del Sol antes de que pueda alcanzar la superficie del planeta. Mientras menos ozono hay en la atmósfera, más radiación ultravioleta (UV) penetra a la Tierra. Esta situación puede ocasionar graves perjuicios en la salud de las personas (quemaduras, incremento de cáncer de piel, catarata, debilitamiento del sistema inmunológico). Asimismo, puede afectar el ritmo del crecimiento de las plantas, destruir la vida marina, intensificar el esmog, etc.
La principal causa de la destrucción de la capa de ozono, los gases clorofluorocarbonados (CFC), han sido utilizados desde los años treinta en refrigeradores, sistemas de aire acondicionado, propelentes de aerosoles y espumas sintéticas. Cada molécula de CFC destruye miles y miles de moléculas de ozono, lo cual ocasiona que la capa de ozono se presente más delgada en ciertos lugares, como en los países del Cono Sur.

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